el trotar va sembrando afilados cuchillos en cada huella escueta, en cada paso cierto, en cada puñalada van cayendo certeros.
Y la tierra los bebe, y la luna se oculta, y enmudecen los grillos, y los lobos despiertan, y mi cuerpo destila la sangre de mi abismo... galopan los caballos y agonizo de nuevo.
"La noche que era tranquila se ha tornado inquieta y la tropa guarda silencio porque desconoce el porvenir. Será recompensada con otra noche de amor que llenará de regocijo al amante. Los soldados no pueden esquivar el combate, pero se sienten atraídos por la de ojos chispeantes y hechiceros, de estrecha cintura, centro de florecido jardín. Brindemos con generoso vino cuando finalice la noche, con ese vino que embriaga a los jinetes y hace que se tambaleen sobre las cabalgaduras".