El luchador se enfrentó a todo. Hasta a su mismo sueño para convencerle de cuanto lo deseaba.
Luchaba por lo que amaba y en lo que creía.
Barreras y muros le cortaban el paso y peleaba contra ellos por derribarlos.
Tormentas y mareas retrasaban su paso hacia el destino en el que creía, pero el seguía adelante.
Sacrificaba cada cosa de si mismo que le exigía el sueño para acercarse un poco más a el.
Y cada vez los muros eran mas altos y fuertes. Mas terribles las tempestades que le iban arrancando trozos de si mismo que se dejaba en su lucha por su sueño. Había dejado en su caminar creencias y partes de el, jirones de su piel, pedazos de alma por alcanzar al sueño.
Lo tenía a la vista, tan cerca...
Pero ya estaba cansado y herido. Cada nueva astilla en su caminar era como un alto muro que le impedía llegar. Y su sueño lo miraba extendiendole la mano, pero a la vez exigiendo un nuevo esfuerzo.
El luchador sólo es un hombre y el sueño no se da cuenta.
La Hada de los Armarios
Hace 12 años